Transfiero acá el primer par de mensajes del blog trilingüe original, para mejor continuidad:
E 0051
Esta fue una pausa muy larga. Empezaré revelando de qué trataba el hilo en alemán de las últimas semanas. No haré una traducción exacta ni un recuento detallado. Trataré de ser más breve.
La situación (no tiene nada que ver con el argumento, pero quizá nos sirva para ambientarnos):
Estábamos reunidos unas personas que no nos habíamos visto en un buen tiempo aquí:
http://www.boheme.at/
Estaba bueno el alimento, el vino y el ambiente - puro Pavarotti y Plácido Domingo, y nada de filosofía (el único loco presente era yo).
De repente, así de la nada, surgió el comentario "tú también piensas que esto es una estupidez, de que sin lenguaje no haya pensamiento ¿no?" No me acuerdo de la formulación precisa de la pregunta, pero esto, más o menos, era su sentido. Nos pasamos un rato tratando de resolver la cuestión, sin llegar a nada; esto es, los hombres que estaban presentes, mientras las damas aguantaban su aburrimiento, pasando al fastidio, hasta que estaban hartas y cambiamos otra vez al tema de la ópera.
Preparando el terreno
Una vez regresado a México traté de decir algunas cosas que pudieran iluminar la situación - desde luego no tengo idea si lo logré. Trataré de hacer inteligible ahora en español lo que escribí en alemán en los últimos veintitantos mensajes.
Lo primero que traté de hacer es precisar un poco la imagen en que la pregunta se inspira. Esta imagen consiste, por una parte, en que el lenguaje parece ser una expresión perceptible de algo no perceptible: el pensamiento. Si el lenguaje es una traducción audible de un pensamiento presente en un medio privado, e.g., en la mente, parece obvio que el pensamiento debe existir antes e independientemente del lenguaje. Y este cuadro se refuerza, por otra parte con la idea de que nos sucede con bastante frecuencia que buscamos una expresión para algo que ya tenemos una muy clara intención de expresar - sólo que no hallamos la palabra.
Esto es algo que Wittgenstein trata casi literalmente en Investigaciones Filosóficas, entonces lo cité (§§ 335,337 - 340; 383, 384):
335. ¿Qué sucede cuando —al escribir una carta, pongamos por caso— nos esforzamos por hallar la expresión justa de nuestros pensamientos?—Este giro idiomático compara el proceso con uno de traducir o describir: Los pensamientos están ahí (quizá ya de antemano) y buscamos sólo su expresión. Esta figura se ajusta más o menos a diversos casos.—¡Pero qué no puede suceder aquí!—Me abandono a un estado de ánimo y la expresión viene. O: me viene [a la mente] una figura que trato de describir. O: se me ocurre una expresión inglesa y trato de acordarme de la correspondiente alemana. O: hago un gesto y me pregunto: "¿Cuáles son las palabras que corresponden a este gesto?" Etc.
Si ahora se preguntara: "¿Tienes el pensamiento antes de tener la expresión?"—¿qué se habría de responder? ¿Y qué a la pregunta: "En qué consiste el pensamiento tal como estaba presente antes de la expresión?"
[...]
337. ¿Pero no he tenido la intención de la forma total de la oración, por ejemplo, ya a su comienzo? ¡así que ya estaba en mi mente antes de pronunciarla!—Si estaba en mi mente, entonces, en general, no estaría con una construcción distinta. Pero nos hacemos aquí de nuevo una figura desorientadora de 'tener la intención'; es decir, del uso de esta expresión. La intención está encajada en la situación, las costumbres e instituciones humanas. Si no existiera la técnica del juego de ajedrez, yo no podría tener la intención de jugar una partida de ajedrez. En la medida en que de antemano tengo la intención de la forma de la oración, esto está posibilitado por el hecho de que puedo hablar alemán.
338. Sólo se puede decir algo, después de todo, si se ha aprendido a hablar. Así pues, quien desea decir algo tiene también que haber aprendido a dominar un lenguaje; y sin embargo, es claro que al querer hablar uno no tiene que hablar. Como tampoco tiene uno que bailar al querer bailar.
Y cuando se reflexiona sobre esto se capta el espíritu que hay tras la imagen del bailar, hablar, etc.
339. Pensar no es un proceso incorpóreo que dé vida y sentido al hablar y que pueda separarse del hablar, algo así como el Maligno tomó la sombra de Schlemiel del suelo. —¿Pero cómo: "no es un proceso incorpóreo"? ¿Es que conozco procesos incorpóreos, pero el pensar no es uno de ellos? No; me ayudé de la expresión "no es un proceso incorpóreo" en mi perplejidad cuando quería explicar el significado de la palabra "pensar" de manera primitiva.
Pero podría decirse "Pensar es un proceso incorpóreo" si con ello se quisiera distinguir la gramática de la palabra "pensar" de la de la palabra "comer", por ejemplo. Sólo que parece empequeñecerse con ello la diferencia de significados. (Es como si se dijera: las cifras son objetos reales, los números no-reales.) Un modo de expresión inapropiado es un medio seguro de quedar atascado en una confusión. Echa, por así decir, el cerrojo a su salida.
340. No se puede adivinar cómo funciona una palabra. Hay que examinar su aplicación y aprender de ello.
Pero la dificultad es remover el prejuicio que se opone a este aprendizaje. No es ningún prejuicio estúpido.
[...]
383. No analizamos un fenómeno (por ejemplo, el pensar), sino un concepto (por ejemplo, el de pensar), y por tanto la aplicación de una palabra. Por ello puede parecer que lo que hacemos es nominalismo. Los nominalistas cometen el error de que interpretan todas las palabras como nombres, o sea, no describen realmente su empleo, sino que por así decir dan sólo una indicación postiza de lo que sería una descripción tal.
384. El concepto 'dolor' lo has aprendido con el lenguaje.
[Traducción de Alfonso García Suárez y Ulises Moulines. UNAM. México. 2003].
Hasta aquí la cita. La introducción de un texto de Wittgenstein en la discusión provocó una desviación que, sin embargo, permitió una aclaración sobre los objetivos filosóficos de Wittgenstein en general, antes de continuar con el tema, propiamente hablando.
A diferencia de como lo estaba haciendo hasta ahora, pienso llevar distintos hilos de discusión en distintos lenguajes más o menos en el mismo marco de tiempo. La continuación de este relato no será de inmediato, por lo tanto, pero tengo toda la intención de no demorarla excesivamente.
KW
# E 0052
Esta pausa se hizo mucho más larga de lo esperado. Es obvio que necesito cambiar algo en mi manera de redactar los mensajes en este blog.
La última vez había citado un pasaje más o menos largo de Investigaciones Filosóficas para describir en términos de Wittgenstein la postura, al menos en parte, de mi compañero de diálogo. Ciertamente, por más que intenté dejar la fuente en color negro en los último párrafos, el sitio siempre lo regresó a fuente roja. Espero que se note de todas manera donde termina la cita y donde empieza de nuevo mi comentario.
Mi interlocutor estaba de acuerdo que esta descripción daba en el blanco, pero ahora objetaba que Wittgenstein no daba una respuesta en forma de una explicación alternativa a su percepción, de que el lenguaje brota del pensamiento y que es una traducción de lo que pensamos sin uso de lenguaje (o quizá usando algún código neuronal - él no especificaba en su objeción de nuevo cuál exactamente era su postura, la dejó en los términos en que Wittgenstein la había formulado, al menos momentáneamente).
Como esta es una objeción que se antoja con frecuencia contra casi todo lo que dice Wittgenstein en Investigaciones Filosóficas sentía que había una oportunidad de describir en pocas palabras cuál era la postura en términos generales de Wittgenstein frente a este tipo de perplejidades; mi interlocutor en este momento, ciertamente, no sentía que lo que él tenía era una perplejidad, sino una certeza frente a una postura absurda de la gente que veía esto diferentemente. El término 'perplejidad' se adelanta un poco a lo que viene. También es cierto, desde luego, que la postura de Wittgenstein no se puede, en realidad, describir en unas cuantas líneas, porque no es ni una postura, ni una postura. Trataré de señalar, sin embargo, algunos aspectos de cómo Wittgenstein trata estas perplejidades que nos pueden ayudar a apreciar por qué no da el tipo de respuesta que mi partner estaba esperando, y porque este tratamiento del problema es últimamente exitoso.
Este es un punto sumamente importante para mi, que marca la diferencia entre la filosofía seria y no seria después de Wittgenstein; el aspecto que aquí me parece tan importante, mucho más allá del tema que estamos tratando aquí, le pongo por título: "el obstáculo de Wittgenstein", o en inglés "Wittgenstein's hurdle". O en alemán "Wittgensteins Hürde".
Al menos un aspecto de este obstáculo de Wittgenstein lo intentaré de describir en algunas de sus características a partir del siguiente mensaje en español, y que se extenderá probablemente un poco más de lo que fue mi respuesta original en alemán. Luego, probablemente podremos regresar a nuestro tema.
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